Tony Gali cedió los reflectores –al recibir la constancia que lo acredita como gobernador electo– para respaldar a Moreno Valle  como presidenciable


Hace casi ocho décadas que un hombre no llega a Casa Puebla colocado por su antecesor. El binomio Moreno Valle-Gali Fayad rompió ayer la larga cadena de mandatarios que no lograron enclavar a sus delfines en el gobierno de Puebla.

Tony Gali cedió su día, el mismo en que recibió la constancia de mayoría que lo acredita como gobernador electo, para encabezar la cargada presidencial a favor de Rafael Moreno Valle.

“No nos quedemos en un proyecto de estado… ¡vamos por un proyecto de nación! (…) No me da ningún temor decirlo y gritarlo a los cuatro vientos: después del 2018, yo quiero ver a un presidente de la República poblano… ¡yo quiero ver en la Presidencia a Rafael Moreno Valle!”, exclamó ante unos 300 simpatizantes que se mantuvieron en guardia a las afueras del Instituto Electoral del Estado (IEE).

A diferencia de Moreno Valle hace seis años, Gali Fayad no convocó a ninguna figura nacional para que lo acompañase a recibir su constancia de mayoría.

El gobernador electo optó por reunirse con los hombres de su confianza y su familia, y la única figura con reflectores de convocatoria nacional fue, precisamente, Rafael Moreno Valle, ausente de manera física pero de pie en las palabras de su delfín.

Los tiempos cambiaron. Son tiempos presidenciales y el proyecto rumbo a 2018 está en marcha.

 

Se decía que“Gobernador no pone gobernador”

Corría 1941 y el mandato de Maximino Ávila Camacho se extinguía; pero el poder del avilacamachismo apabullaba rivales y lograba, con ello, imponer en el gobierno sucesor a su delfín: el médico Gonzalo Bautista Castillo.

Desde entonces, mandato tras mandato, la hazaña trató de ser replicada sin éxito. Lo intentó Rafael Ávila Camacho (1951-1957). Lo intentó Guillermo Jiménez Morales (1981-1987). Lo deseó Manuel Bartlett Díaz (1993-199). Lo pretendió Mario Marín Torres (2004-2010).

Todos fracasaron. De una manera u otra, el elegido de cada gobernador era sustituido en cada contienda interna, o bien, derrotado en las urnas.

La larga cadena de sucesiones no logradas quedó derruida ayer. La media luna del Consejo General del IEE observó a Gali Fayad levantar con la mano derecha la constancia de mayoría que lo acredita como gobernador electo.

En su primer mensaje como tal, Gali Fayad aprovechó para agradecer el voto en las urnas y, sobre todo, para asegurar que gobernará “al margen de colores partidistas”, pese a que la silla vacía del representante del PRI en el órgano electoral, Silvino Herrera, fue augurio de la posición que el tricolor y su candidata perdedora, Blanca Alcalá Ruiz, adoptarán en los próximos días.

Entre el Tony Gali como precandidato del PAN –aquel hombre soltando jabs y ganchos sobre el podio– y el Tony Gali como gobernador electo hay un abismo de mesura.

Pero, en todo caso, el exalcalde de la capital agradeció al gobierno de Rafael Moreno Valle y dijo que su triunfo demuestra que “en Puebla se están haciendo las cosas bien”.

El pequeño salón de sesiones del IEE se llenaba, mientras tanto, de vítores y porras de diputados locales y federales, así como líderes partidistas en el estado. La celebración, sin embargo, fue moderada.

Seis años atrás, Rafael Moreno Valle convocó a una oleada de líderes nacionales para presenciar su triunfo por encima del priista Javier López Zavala. El hecho era, sí, histórico: ponía fin a más de ocho décadas del priismo en Casa Puebla.

Las circunstancias de ayer fueron distintas: la celebración no estuvo encaminada hacia la salida del tricolor de Casa Puebla. Ahora el campo de batalla está, a juzgar por los hechos, situado en Los Pinos.

 

La cargada presidencial

“¡Rafa, presidente! ¡Tony, gobernador!”, gritaban unos 300 simpatizantes en las afueras del órgano electoral.

Adentro, Gali Fayad era bañado con flashes y el sonido incontenible de los obturadores de las cámaras.

Al salir, el gobernador electo ondeó, como si de una bandera se tratase, la constancia de mayoría que lo acredita como el sucesor de  Rafael Moreno Valle.

Sin titubeos, Gali Fayad pidió a sus simpatizantes mirar de manera más profunda.

“Hoy los invito abiertamente, sin cortapisas, con el corazón abierto, a que también apoyemos un proyecto de nación, que no nos quedemos en un proyecto de estado, vamos por un proyecto de nación”, conminó.

“¡Y un proyecto de nación –agregó– exige hoy un Presidente de la República con responsabilidad, que dé la cara a todo México, queremos que esta Puebla se vea en todos los estados!”

Sí: los tiempos cambiaron. Son tiempos presidenciales. Y el proyecto rumbo a 2018 está en marcha.

 
Fuente: 24Horas Puebla
c.c.

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