Si un talón de Aquiles ha tenido la actual administración es precisamente el tema del incremento de la inseguridad, el cual no es propio de Puebla, sino la suma de muchos factores acumulados, uno de ellos la migración.

Otro el incremento de la inseguridad en los estados que rodean a Puebla, como Veracruz, Guerrero y Oaxaca que están que arden por el tema del crimen organizados en los dos primeros y la coordinadora (CNTE) en la tierra de la tlayudas.

Estos dos factores han sido poco analizados, pero explican una parte del porque la inseguridad se ha incrementado en Puebla.

A partir de 1985, Puebla comenzó a experimentar, junto a otros centros urbanos medios del país, un crecimiento acelerado, producto de la migración de gente del Distrito Federal a otros lugares, luego del sismo que sacudió a la Ciudad de México.

Mucha gente se comenzó a establecer en Puebla, la cual vivió su primera ola migratoria importante y que sirvió de expansión. El crecimiento de estos centros urbanos medios dio origen en 1991 por parte de la Sedesol, entonces al mando de Luis Donaldo Colosio Murrieta, del programa de desarrollo para las ciudades medias del país, que fue el origen del decreto expropiatorio de las 1090 hectáreas que dieron origen a lo que se conoció como la reserva territorial Atlixcayotl-Quetzacoaltl y que hoy es simplemente la zona de Angelópolis.

El fin del programa era reorientar el crecimiento de estas ciudades medias, para que se hiciera en forma ordenada, pero todo quedó simplemente en eso.

A partir de la inauguración en 1994 de la plaza comercial Angelópolis con sus dos tiendas ancla, Liverpool y Palacio de Hierro, Puebla se consolidó como la puerta de entrada al sureste de México.
Puebla ya era de su por si una zona que albergaba a estudiantes de todo el sureste de México, Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Tabasco principalmente enviaban a sus jóvenes a estudiar a las universidades poblana, principalmente a la BUAP, la UDLAP, la Ibero, UPAEP y la Madero.

A partir del inicio del siglo XXI Puebla comenzó a vivir una nueva ola migratoria, ahora proveniente del norte del país, que coincidió con el incremento de la inseguridad en estados como Tamaulipas, Nuevo león, Chihuahua, Tijuana, Sinaloa y Jalisco.

Mucha gente que vivió de cerca los estragos causados por la declaración de guerra del entonces presidente Calderón al narcotráfico, tuvieron que abandonar sus casas y trasladarse a otros lados en donde se pudiera vivir en paz.

Vino la apertura de nuevos centro de estudios de alto nivel como el Tec de Monterrey, la Universidad Anáhuac y la Universidad del Valle de México, que enriquecieron la ya de por sí, fuerte oferta educativa poblana.

La infraestructura hospitalaria de Puebla, de por si importante, se fortaleció con la apertura del hospital Puebla y el hospital Ángeles de los Vázquez Raña, así como la consolidación del capital norteamericano en el antiguo hospital UPAEP, hoy Cristus Mugerza, que también adquirieron al hospital Betania.

La explosión demografía de Puebla llegó a su máximo en la primera década del nuevo siglo, Lomas de Angelópolis es el paradigma del desarrollo urbano de Puebla y de su complejidad con los graves problemas que hoy aquejan a una gran urbe como es Puebla.

Los problemas que ocurren en los estados vecinos de Veracruz, Oaxaca y Guerrero, también “contaminan” a la entidad y se ven reflejados en el tema del crimen organizado que azota al llamado “triángulo rojo” de Puebla, en donde se ha incrementado el robo a ducto de Pemex, mejor conocida como ordeña, por parte de los guachicoleros, quienes ya han tenido enfrentamientos con los pobladores de esta zona.

El reto de las autoridades es muy grande, no se debe de baja la guardia por ningún motivo.

En Puebla capital, tras la salida de Tony Gali de la administración se vivió un momento de “relajamiento” en los cuerpos de seguridad, que vivieron algunos escándalos, se incrementó el robo a casa habitación y a comercios, ojalá el alcalde Banck ya haya tomado nota de esto y meta en cintura a los encargados de la seguridad de los poblanos.

Las próximas autoridades y las que aún están en funciones, deben de mantener a Puebla como un estado seguro, si es que quieren que el modelo establecido en el estado, se replique en todo el país.

 

 

Por: Ricardo Morales

Fuente: Efekto10

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