Por la pública presenta:

Estamos frente a un gran libro aún cuando se trate de un conjunto demás de 100 colaboraciones o artículos periodísticos publicados en el portal Lado B y el periódico digital que dirijo: e-consulta.

Diría que “Un futuro en la garganta. Educación para otro mundo posible” es un compendio de pequeños ensayos sobre filosofía y valores cívicos, ética y postmodernismo, educación y psicología y hasta de periodismo y géneros de opinión.3

Tiene la virtud de abordar problemas y cuestiones profundas y polémicas del proceso educativo pero de una manera sencilla, accesible y entendible para expertos y no expertos en la materia, valiéndose de casos de coyuntura sobre los que el autor reflexiona y nos hace reflexionar.

El caso de la francesa Florence Cassez y el polémico fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que ordenó su liberación, le da pauta para analizar la falta de criticidad de nuestra sociedad y la poca capacidad de nuestro sistema educativo para reflexionar, discernir y discriminar información; la derrota de la selección mexicana de futbol frente a su similar de Holanda en el Mundial de Brasil  2014, pretexto describir el miedo casi cultural  de los mexicanos a ganar; el documental De panzazo, tema para cuestionar el sistema educativo hiperburocrático de México, donde hay un empleado administrativo por cada docente frente a grupo, y en el que la asignación de plazas docentes se usa como instrumento de control y premio político a los alineados del SNTE o la CNTE.

El libro de López Calva es, como ya lo mencione, un tratado de filosofía al alcance de mortales o de gente común y silvestre, para pensar el concepto de VERDAD con mayúsculas, para entender cómo ésta nos puede convertir en esclavos o a cometer errores en aras de su búsqueda delirante o defensa a ultranza, a costa de la libertad de pensamiento o la renuncia a la crítica. 

Es también un remanso para meditar en la íntima intimidad o para discutir en grupo si existe un camino para la felicidad, si ésta consiste en la maximización del placer y la minimización del dolor, si tal camino es universal y único, o si la felicidad depende de cada persona y los medios a su alcance para conseguirla.

Y un conjunto de colaboraciones periodísticas para entender por qué en la democracia y la formación de ciudadanía hay valores imprescindibles como la ética que representan una ventaja y no una ancla y que la tolerancia no implica sólo aceptar lo que digan los demás aunque no estemos de acuerdo, sino asumir que muchas veces lo contrario a una verdad profunda es otra verdad profunda.

Es un manual hecho por un profesor de licenciatura, maestría y doctorado, por un tutor de maestros que no duda en compartir sus conocimientos y experiencias, por un hombre empeñado en la utópica idea de construir un mundo mejor por la vía de la educación.

Que se cuestiona cómo acercar los libros a los niños y adolescentessi sus maestros convierten en obligación y no en placer la lectura de Cien años de soledad o Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez; si la docencia es una chamba, una vocación o una profesión; si la calidad educativa puede imponerse por decreto; si la educación en la era del yo no fui no nos está condenando a ser una sociedad menor de edad que requiere de la tutela permanente del gobierno.

Que explora si las escuelas más caras son en verdad las mejores; si por el dinero la educación dejó de ser un derecho humano para convertirse en una simple mercancía que se compra; si los padres invertimos en nuestros hijos para que sean mejores ciudadanos o para nos reporten ganancias o utilidades en el futuro; si la escuela es víctima de la dictadura del presente, la preocupación por la inmediatez y la eficiencia, privilegiando el aprendizaje de herramientas prácticas como las tecnologías de información y los idiomas por encima de otros saberes de mayor alcance como la historia, la filosofía o el arte.

En lo particular este libro del doctor López Calva me provoca una sana envidia, aunque seguramente este concepto no sea del agrado de los lingüistas que dirán que estas palabras encierran en realidad una forma atenuada o contenida de envidia. No importa.

Lo que en el fondo quiero transmitir es que el autor logró en esta obra, hacer algo que muchos de los que nos dedicamos a laborar en los medios de comunicación no conseguimos a pesar de redactar todos los días algunos textos para ser publicados o difundidos.

El doctor tuvo el talento no sólo de escribir sus artículos, archivarlos y seleccionarlos por temas y hacer de estos temas capítulos a lo largo de 375 páginas que se puede leer de corrido, comenzando por la mitad o por el final, sino de hacer un libro muy redondo, siempre interesante y dirigido a todo el público.

Un libro que bien podría servir como manual para impartir un taller de periodismo enfocado a profesores e investigadores, pues –como ya también lo dije– las publicaciones de López Calva de dos cuartillas y media, 910 palabras o 5 mil 794 caracteres, tienen la virtud de hacernos reflexionar sobre las deficiencias o insuficiencias del sistema educativo, la calidad y convivencia escolar, la ética profesional de los docentes, sus evaluadores  y jefes burocráticos y sindicales, y en generalsobre la Educación como una pista de aterrizaje para un mundo mejor.

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Entre el personal administrativo y académico del Colegio de Puebla ha causado sorpresa la influencia de su nuevo presidente, el priísta José Alarcón Hernández.

Y es que en los cinco años anteriores ningún secretario o subsecretario de la SEP se había aparecido en sus instalaciones de la colonia La Paz.

En cambio a José Alarcón lo visitó el martes la mismísima secretaria de Educación Pública del estado, Patricia Gabriela Vázquez del Mercado Herrera, y ayer miércoles le envió un platón de dulces a manera de regalo de bienvenida.

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Por cierto.

Me platican que siendo delegado de la SEP federal, el priísta José Alarcón Hernández solía acudir con regularidad a las oficinas delInstituto Registral y Catastral del estado, llevándose consigo diversos cheques por varios miles de pesos.

Alarcón Hernández ha comentado que su decisión de aceptar el nombramiento de presidente del Colegio de Puebla obedece a la ingratitud de Blanca Alcalá, de la que fue profesor en la Udlap y luego su jefe en el PRI, ya que su relevo en la SEP fue precisamente alentado por ella.

 

Por: Rodolfo Ruíz R.

Fuente: E-Consulta

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