Si bien la obvia y abierta aspiración presidencial del gobernador de Puebla, junto con el triunfo de Tony Gali el pasado 5 de junio, representan la consolidación del nuevo panismo poblano y la ampliación de su injerencia nacional, este nuevo escenario –otra guerra para el morenovallismo- también podría traer el reacomodo o el resurgimiento esporádico de los panistas vinculados con El Yunque, quienes le apostarán todo, y todo y es todo, a la más fuerte rival de Rafael Moreno Valle en la carrera interna de Acción Nacional (PAN), la ex “primera dama” Margarita Zavala de Calderón.

Es una nueva confrontación entre los proyectos del panismo electoralmente triunfador, representado por el morenovallismo, contra el tradicional y conservador de la ultraderecha, con visión añeja. Es otra batalla, de las tantas, de las todas, que ha ganado la primera opción.

La diferencia es que esta puede ser el ulterior combate, el último barco, la última oportunidad de El Yunque para resurgir. O es Margarita o es la muerte política en Puebla.

El escenario es así de claro. Desde su llegada en 2006 al PAN, el hoy mandatario poblano y su corriente, el morenovallismo, comenzaron un ascenso indiscutible en las decisiones e influencia interna del albiazul. Hoy tienen el control completo.

Antes de Moreno Valle, los panistas tradicionales, entre ellos la hoy “independiente” Ana Teresa Aranda Orozco y el ex “pastor”Francisco Fraile García, al igual que El Yunque poblano, tenían participaciones testimoniales en las urnas y las pocas victorias que conseguían eran solamente en diputaciones y algunas alcaldías. Jamás hubieran soñado en alcanzar la gubernatura.

Moreno Valle y el grupo que lo acompañó aportaron experiencia, capacidad operativa y, en muy buena medida, muchos militantes, sumados a la habilidad para conformar alianzas, incluso con institutos antagonistas, como el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Los más tradicionales de El Yunque, quienes en un principio se beneficiaron de los nuevos bríos de su partido, como el ex alcaldeEduardo Rivera Pérez, fueron relegados o se negaron a sumarse a la nueva era del PAN en Puebla, por lo que quedaron marginados o se automarginaron, para integrar un grupo reducido de oposición al morenovallismo dentro del PAN.

Son los mismos que apoyaron, desde Puebla, a los senadoresErnesto Cordero y Javier Corral -hoy también gobernador electo de Chihuahua-, cuando disputaron la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) panista a Gustavo Madero y Ricardo Anaya, alfiles en su momento del morenovallismo, respectivamente. Casi todos son claramente miembros de la ya no tan secreta organización de ultraderecha.

Ahí en primera fila estuvieron los fieles al mexiquense Eduardo Rivera, al ex senador Humberto “El Tigre” Aguilar Coronado, quien acompañó a Moreno Valle en la fórmula a la Cámara alta en su primera incursión electoral por el PAN; la misma Aranda y el ya anulado en su capacidad como patriarca del panismo poblano,Paco Fraile.

Los apellidos Mantilla, Micalco, Díaz de Rivera, Puelles, Espina, Mondragón -Juan Carlos hoy autoexiliado en España-, Quintana, de manera activa se enfrentaron a Rafael Moreno Valle o, de forma pasiva, se alejaron de las disputas internas en las que siempre perdían.

Entre ellos hay adversarios claros y obvios del morenovallismo, quienes ven en Margarita Zavala de Calderón su último atajo para intentar recuperar el control del PAN en el estado, pero también surgen dudas de cómo actuarán personajes como el ex senadorJuan Ángel Alonso Díaz Caneja, quien se ha alejado de la vida pública.

El médico de profesión y empresario hotelero siempre presumió su amistad entrañable con Felipe Calderón, a quien incluso festejaba en Puebla sus cumpleaños; ahora tendrá que demostrar si esa cercanía era de corazón o de coyuntura, o sigue firme el respaldo que antes mostró a Moreno Valle.

Ese panismo rancio y con presencia marginal en Puebla se sumará diligente en apoyo a Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, quien en otro tiempo y circunstancias fue aliado y uno de los principales respaldos del trabajo de Rafael Moreno Valle.

Están también los viudos políticos de Ana Teresa Aranda, quienes ya no tienen militancia, pero hacen ruido y son intensos en la descalificación, como Pedro Plaza Montaño, paria del morenovallismo, y el ex diputado local, Juan Francisco Menéndez Priante. Con ellos también puede contar Zavala.

LA GUERRA POR LA CANDIDATURA

La contienda interna que encabeza Margarita Zavala fácilmente podrá cambiar en los próximos meses de escenario, luego del destape de Moreno Valle, pues la militancia panista la prefirió a ella mientras no había un contendiente con la fuerza e influencia del poblano, que además posibilita una gran coalición anti-PRI, que incluya al PRD y a Nueva Alianza.

Los albiazules han mostrado que pueden cambiar radicalmente sus preferencias. La prueba está en el ex dirigente panista Gustavo Madero, quien hace unos seis meses era un fuerte presidenciable, pero hoy no aparece en las mediciones serias.

Es cuestión de tiempo para que la pelea se defina entre ellos dos y Ricardo Anaya Cortés, quien fue elegido como presidente del PAN en agosto de 2015 y su periodo termina hasta 2018, y quien ha cobrado nuevo impulso gracias a los triunfos del partido en varios estados el pasado 5 de junio, algunos de ellos totalmente sorpresivos.

Entre los poblanos que podría suponerse respaldarán a Margarita Zavala, ninguno tiene actualmente una fuerza y grupo nutridos:Eduardo Rivera Pérez carece de la influencia de antes, a pesar de que, como parte de la coordinación del candidato panista a la gubernatura de Quintana Roo, regresa triunfante a Puebla y con la mira puesta en el 2018, aunque eso dependerá de la victoria o el fracaso de la esposa del ex presidente Calderón, su protectora.

A pesar de su cercanía con Santiago Creel, Aguilar Coronado está tan menguado que ni siquiera pudo alcanzar una diputación suplente en el pasado proceso federal. “El Tigre”, quien llegó a su mayor esplendor en el sexenio de Vicente Fox como subsecretario de Gobernación, fue borrado de la lista de las candidaturas de mayoría relativa y apenas apareció como suplente por la vía plurinominal en el lugar número nueve, por lo que no alcanzó ni siquiera a arañar curul.

Los grupos de estos personajes y muchos otros que antes controlaron el PAN poblano han ido desapareciendo o, en el mejor de los casos, sumándose al morenovallismo, sobre todo los militantes más jóvenes.

Moreno Valle supo también crear una nueva militancia, clase y cúpula panistas en la entidad.

Sin éxito, los tradicionales, los miembros de El Yunque, hoy marginados buscarán resurgir en Puebla para impulsar la candidatura de Margarita Zavala, pero lo más previsible es que nuevamente serán aplastados.

Es la última batalla y después la desaparición absoluta. De ese tamaño es la lucha en la que –reitero– apostarán todo, y todo y es todo. Porque el 2018 panista ya se escribe desde este 2016.

 

Por: Arturo Luna Silva

Fuente: Puebla Online

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