Es necesario abatir la impunidad, concluyeron especialistas del Tribunal Simbólico sobre Muerte Materna y Violencia Obstétrica.
Lucia sale de la oscuridad para dar a conocer su caso, se acerca al micrófono con una pesar enorme y entre lágrimas inicia: “Perdón”. Es la primera palabra que emana de su boca.
Originaria de Guanajuato, conoce bien la violencia que se ejerce contra las mujeres en labor de parto en las clínicas del estado; ella quedó muy lejos de aquella frase pronunciada por algunos médicos, que a veces repiten en salas de un hospital:
“Aguántese, acaso así gritaba cuando estaba haciendo a su hijo”.
Así con la voz quebrada, recuerda, que se afilió al Seguro Popular porque su esposo no tenía trabajo, por eso su embarazo fue atendido en el Hospital Regional de León.
“Yo tenia mucho miedo porque el parto de mi niño chiquito en el IMSS fue muy feo, me quedé con la placenta adentro del cuerpo y tuve temperatura de 40 grados y un grito desesperado me salvó la vida y la de mi bebé”, narra.
Recuerda que acudió al nosocomio y le dijeron que esperaba gemelas. “Fue una alegría con miedo, sentía terror porque me fuera pasar lo mismo que con el primero,pero también sentía mucho gusto. Me dijeron que me iban a tratar como un embarazo de alto riesgo pues me diagnosticaron diabetes.”
Ella cuenta que le recetaron medicamento como parte del tratamiento, pero lo dejoporque lejos de sentirse mejor, se sentía peor, además otros médicos, le dijeron que no tenía diabetes.
Debió de estar por la semana 29, en enero de 2010. Respira y detalla: “No me podía mover mucho, me sentía muy cansada, mi panza ya era muy grande, los pies se me hinchaban, por eso me pusieron la inyección de maduración para que pudiera ser más pronto el parto.”
Lo siguiente a finales de enero fueron consultas con especialistas. Después un ultrasonido en donde estaba una doctora con unas practicantes.
-Siéntese señora
-Sí.
Luego recibió la noticia, a bocajarro, sin delicadeza o tacto, así sin más, en medio de desconocidas.
-Señora sus hijas, ya no viven.
-¿Cómo que ya no viven?, Ayer vine y me revisaron y me pasaron al laboratorio, incluso los residentes, me dijeron que me pasara al ultrasonido.
–No señora, sus hijas ya no viven, repitió la mujer de bata blanca.
Paso a paso recuerda aquel día como si fuera hoy; escucharlo, duele realmente:
“Después les dijo a las estudiantes: ’Miren aquí están los bebés con los pulmones llenos de agua y el hígado está mal'».
«Yo estaba llorando pero ella no se detuvo, yo le dije a la doctora ‘bueno entonces ya me voy’”.
Pero no podía partir de ahí, había que extraer los productos. Antes de la cirugía fue enviada a una sala donde estaban mamás con sus bebés en brazos.
Luego recibió una inyección que describe como bloqueo alto, que no disminuyó el dolor y después dormir para el procedimiento quirúrgico y al abrir los ojos, vio “dos bultos en una mesa” solo eso recuerda de sus gemelas.
Su recuperación, si puede ser llamada así, ocurrió en una sala donde madres festejaban con sus hijos, mientras las enfermeras pasaban y decían: “A ella se le murieron”.
Casos como el de Lucia y el de 27 mujeres más hacen pensar a las cinco especialistas extranjeras que integraron el Tribunal Simbólico sobre Muerte Materna y Violencia Obstétrica que está ocurre de manera generalizada en el país.
“Es un clima generalizado e invisibilizado de violencia obstétrica a mujeres en el país, a la cual el Estado no le está haciendo frente”, dijo a SDPnoticias, Catalina Martínez, del Centro Colombiano de Derechos Reproductivos.
En opinión de la titular del Instituto de las Mujeres capitalino, Teresa Inchaustegui casos como el de Lucia y otros dan cuenta de que existe una deshumanización de los médicos.
Por ello llamó a generar planes de estudio que contemplen valorar a los pacientes y no verlos como simples enfermedades, pues “al final del día son humanos”.
En opinión de, Alberto Brunori, representante interino de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México: “Existe un problema de atención primaria para las mujeres embarazadas.
“Aún no se si sea por la existencia de números suficientes de médicos, que den atención especializada o fallas en este sistema, pero el Estado mexicano tiene la obligación dar una atención adecuada en todos los rincones del país y eso es algo que evidentemente en algunos casos, no se ha hecho”, dijo
Lo cierto es que el Tribunal coincidió con Brunori en la necesidad e abatir la impunidad en estos casos.
“El Estado tiene que reparar el daño a las víctimas que han sufrido violencia”ALBERTO BRUNORI.
Esta premisa fue sustentada por Catalina Martínez, del Centro de Derechos Reproductivos de Colombia.
“Es muy importante adoptar legislaciones y políticas públicas integrales en temas de salud sexual y reproductiva que combatan, la muerte materna y la violencia obstétrica y garanticen acceso a la salud de las mujeres, así como protocolos de atención médica en los hospitales”,dijo.
Fuente: Periódico Central
muerte materna obstrética Violencia
Last modified: 11 mayo, 2016