Es increíble cómo una pequeña máquina tragamonedas es capaz de provocar tantos enfados a los conductores en todo el mundo.
Dicen que sirve para administrar los tiempos de aparcamiento de los coches en las zonas más congestionadas, si se le piensa así, procurar el tiempo de uso de los escasos cajones para autos en una ciudad tan congestionada como la nuestra, resulta una idea de lo mejor. Sin embargo, en ocasiones su uso no es un asunto cómodo ni amable.
¿Cuántos no han maldecido al darse cuenta que les han colocado la araña?, ¿a quién debemos culpar de tan terrorífica idea? que al parecer, sólo surgió para hacernos sufrir a los dueños de un auto.
El culpabl
Como toda historia de terror, la historia comienza con una contingencia sin remedio. Era 1930 y la fiebre del petróleo en Estados Unidos provocó que en la ciudad de Oklahoma hubieran –en un corto periodo de tiempo- medio millón de autos. No suena a mucho, pero tan sólo 15 años antes, sólo circulaban unos 3 mil.
Ante un cambio tan grande, fue claro que la ciudad no estaba diseñada para soportar una flota vehicular de tal magnitud.
El entonces presidente de la Comisión de Tráfico de la ciudad, Carl C. Magee (ahora el culpable tiene nombre), hizo que cinco años después se instalaran los primeros parquímetros en el mundo. Esta medida no sólo agilizó el flujo en el uso de los cajones de estacionamiento, también permitió al gobierno recaudar más ingresos por esta vía.
81 años después siguen vigentes y desde 1994 en la Ciudad de México. Todo parece indicar que su reinado de terror no se detendrá pronto. Te gusten o no, llegaron para quedarse.
Fuente: https://prodigy.msn.com/
Last modified: 23 julio, 2016
