El prestigio y los politicos
Jorge Molina
Prestigio y política son dos conceptos que actualmente, no se pueden encontrar juntos en una sola persona en México. Los motivos son más que obvios para el ciudadano de a pie, aunque los individuos que viven de la política lo nieguen.
Una docena de ex gobernadores en la carcel, proceso de apreención o de extradición o simplemente desaparecidos. Obras que duplican o triplican su costo enriqueciendo a empresarios y funcionarios a cuenta del erario. Personajes que son exhibidos en videos recibiendo dinero como el “señor de las ligas” o la diputada de Veracruz. Bejarano está más fuerte que nunca y la diputada Eva Cadena ha regresado a su curúl a seguir cobrando su dieta legislativa.
La lista de trasgresiones, desfalcos, fraudes y demás delitos es interminable. En otros países, por delitos mucho menos graves, desde presidentes hasta funcionarios de todos los niveles han sido depuestos, procesados y encarcelados.
Por eso me llaman la atención dos políticos que no dejan de hablar de su prestigio.
Manlio Fabio Beltrones y Javier Lozano Alarcón.
Beltrones es uno de los hombres más poderosos e influyentes del PRI y actualmente su nombre ha sido ligado al desvio de recursos de Chihuahua orquestado por el ex gobernador Cesar Duarte y avalado por el SAT. La culpabilidad o inocencia de Beltrones le corresponde a la justicia mexicana. Pero que Manlio diga que perjudican su prestigio es un insulto, que diga que el ahora preso Alejandro Gutierréz, quien fuera su mano derecha en en el PRI cuando el fue el Presidente del partido, es un testigo carente de credibilidad es más insultante aún.
Javier Lozano Alarcón, felizmente se pelea con quien le lleve la contraria en las redes sociales, sean ciudadanos de a pie, periodistas, políticos o actores, candidato que siempre ha sido derrotado en las urnas y que solo ha ocupado puestos por designacion o dedazo, hombre veleta nacido en el PRI, abrazo los colores del PAN y ahora regresa al partido que rechazó, insultó y acusó de todo lo que se le ocurrió. Y como esta de moda recoger cascajo, lo nombran vocero oficial de la campaña de Meade. Lozano Alarcón dice que su prestigio lo precede, le pediría que NoSeaOrdinario. Los chapulines políticos no tienen pretigio, tienen instinto de supervivencia.
Considero a José Antonio Meade un hombre con los atributos y la preparación suficientes para ser un buen presidente, pero es un pesimo candidato, con los elementos que lo están rodeando, como Lozano Alarcón, el escandalo de Chihuahua que embarra a Beltrones y una interminable lista de personajes que esta cargando cual si fuera un moderno Pipila, no le auguro una campaña fácil y mucho menos un triunfo en las urnas. Pero tiempo al tiempo.
Prestigio y Política mmmm tristemente desde hace años esos dos conceptos no van de la mano en este país.
Last modified: 17 enero, 2018