El debate, ¿fue debate?
Por: Sandra Vargas
Atlixcáyotl estaba vuelto loco, jóvenes vitoreando y agitando banderas de diferentes colores
provocaban caos automovilístico aunque todo parecía ser una fiesta. ¿La razón? Dentro del
auditorio del Complejo Cultural Universitario, los candidatos a la minigubernatura del estado de
Puebla se preparaban para comenzar el tan anunciado debate.
Comenzaron como lo esperado, hablando de sus propuestas, jurando que serán eternos (por
aquello de las mil y un promesas que en menos de dos años está difícil cumplir) y mostrando una
benevolencia que se les ve sólo a los maestros de kínder. Pero eso sí, las caras lindas, las palabras
amables y las miradas a la cámara se acabaron cuando comenzó la etapa de la réplica.
Es obvio, es precisamente eso, un debate, la gente debe discutir sus puntos de vista, defender los
suyos, y pues uno que otro ataque no está mal, finalmente eran cinco personas divididas en un
mismo lugar, por supuesto que el enfrentamiento entre todos era inevitable, pero, ¿eso realmente
pasó?
No, nuestros candidatos no debatieron ideas de los demás, no “le tiraron” a toda la competencia,
no buscaron discutir las propuestas de todos, no, pues ellos apuntaron a una sola persona:
Antonio Gali Fayad.
-Candidata Blanca Alcalá, ¿desea usted hacer uso de su derecho de réplica? –preguntaba Vicky
Fuentes.
Y de inmediato la pupila del gober precioso hacía eso, utilizar un derecho que se iba derecho
contra Gali, aunque, habría que recordarle a la dueña de la Casa Blanca que todos los demás
también eran sus rivales.
-Candidata Ana Teresa Aranda, ¿desea usted hacer uso de su derecho de réplica? –Vicky Fuentes.
Replicaba por todo lo alto, pero no a Quiroz, no a Alcalá, no a Luna, para ella también existía un
solo objetivo, y al representante del blanquiazul le atestaba todos los golpes.
El aludido no sólo se mostraba tranquilo tras los ataques, respondía cada acusación con
ecuanimidad, mostrando de vez en cuando gráficas, por si quedaba duda de cuánto había logrado
en su gobierno y cada compromiso que había cumplido, y debatiendo, pero no con palabras
rimbombantes, no con burlas, sino con discursos firmes y golpes precisos. Total, nos quedó claro
que en el debate tirar puñetazos al aire, así parezcan los más duros, no es nada si no se sustenta
en datos demostrables.
Roxana Luna y Abraham Quiroz se cuecen aparte. La representante del PRD parecía perdida en un
ensayo de oratoria de secundaria. Trastabillaba casi con cada palabra, su mirada parecía
equivocada de cámara y sobre todo: nadie le avisó que estaba en un debate. Alguien debió
haberle dicho que la réplica ES UNA RÉPLICA, que cuando esa palabra aparece en una
conversación, ella no debe seguir hablando de sus propuestas, sino debatir las otras. Sin embargo
eso parecía no importarle a la candidata, pues andaba muy contenta, tartamudeando y todo,
sonriendo ampliamente al final de sus intervenciones.
Abraham Quiroz pasó tan desapercibido que AMLO debe estar arrepentidísimo de pasearse con él
por tanto municipio. Digamos, para ser breves y no cansar a nadie más de lo que él nos durmió
ayer, que el representante de MORENA no’más criticaba “las políticas actuales” y los otros dos
minutos que duraba su tiempo para hablar los utilizaba en… en… ¿ah, ya me toca? Pues en
dejarnos a todos con la boca abierta. Pero del bostezo.
Ana Teresa Aranda propinó golpes contra un candidato, Blanca Alcalá dejó su casita para seguir
hablando del “gobierno pantalla” (una y otra y otra y otra vez, porque cuando no hay propuestas
se ataca igualito siempre), Roxana Luna hablaba de tantas cosas tan mal explicadas que estamos
seguros que ni quien le escribió el discurso entendió, Antonio Gali presentó propuestas firmadas y
se defendió de los ataques, y Abraham Quiroz fue a ayudarnos a todos a borrarnos de la mente su
existencia.
Puebla pasará a nuevas manos y nosotros decidimos a quién le entregamos lo que construimos día
a día. Después de ver el debate, si a debatir se iba, si a presentar propuestas se paraban frente a la
cámara, ¿quién ganó? La respuesta es un voto, la diferencia también.
Last modified: 6 agosto, 2016